CIEN AÑOS DE UN ACCIDENTE LABORAL EN QUIROS


Cuatro muertos en un accidente en las obras de la carretera Santa Marina – Ricao

Se cumple un siglo de un grave accidente laboral, cuatro muertos, en las obras de la carretera a Ricao. El Centro de Estudios Quirosanos recuerda aquel desgraciado suceso que lleva investigando un tiempo.

Era el sábado 14 de abril de 1.917 un gran desprendimiento en las obras de reparación del Camín Real de Santa Marina a Ricao causa la muerte de cuatro obreros. Tres de ellos, vecinos de los pueblos cercanos de Ronderos, Rodiles y Ricao y otro del más alejado, Bermiego, mueren por grandes traumatismos. Los dos padres de familia dejaron doce huérfanos, con una vida aún más dura que soportar.

Las obras de arreglo de la carretera estaban a cargo del empresario, quirosano, Ramón Álvarez Cienfuegos “Ramonitón”, como contratista. A las 9 horas de la mañana hubo un desprendimiento en la curva del Cantu el L.lobo, enfrente del pueblo de Rodiles, que provoca la muerte de cuatro operarios: José Álvarez Estrada, 48 años, casado, 6 hijos. Vecino de Rodiles. Mateo Viejo Fernández. 50 años. Casado, 6 hijos. Vecino de Bermiego, fue enterrado en Nimbra. Hay que entender que en aquella época era casi imposible trasladar ese cuerpo desde allí al pueblo de residencia.  Estos dos padres de familia dejaron doce huérfanos. Los otros dos obreros, más jóvenes, estaban solteros y eran Evaristo García Álvarez, de 18 años, vecino de Ronderos y Manuel Fernández González. Tenía tan solo 23 años y era vecino de Ricao.

Ya no hay testigos directos de aquel funesto momento, se cuenta que estaba lloviendo y los jornaleros se metieron debajo de una visera de piedra, probablemente las aguas la habían conmovido, esta cayó sobre los cuatro infortunados, que murieron según el Libro de Defunciones del Registro Civil de Quirós por “grandes traumatismos”. El Libro de Difuntos de la parroquia de San Bartuelu de Ricao difiere en cuanto a la hora del accidente y los años del Manuel Fernández González. Le atribuye 24 años, dice que el accidente fue a las diez cuando el Registro Civil data la hora del suceso a las nueve de la mañana. Coinciden ambos en la causa, según el libro parroquial “un derrumbamiento de piedras en Cantu el L.lobo junto con otros tres obreros. El párroco de Ricao describe que los cuatro compañeros obreros “fueron envueltos entre grandes bloques de piedra y tierra y la muerte fue instantánea”.  Murieron de la forma más inesperada y digna, trabajando.

Históricamente, es el segundo mayor accidente laboral ocurrido en el concejo quirosano, detrás del ocurrido el 3 de noviembre del 1.973, en el pozo de la Mina Mariquita, en Santa Marina, donde murieron seis mineros.  Le sigue el accidente minero de Vil.laxime en 1.943 que se llevó la vida de otros tres mineros, primos entre ellos. La mina fue siempre el sector laboral donde más trabajadores hubo, cerca de mil en los años de esplendor. Por ello los mineros fueron los trabajadores que más bajas, más de un centenar, a lo largo de siglo y medio de extracción.

Un siglo de un grave accidente, hecho olvidado en la historia local, que ahora se recuerda. Tiempos muy duros para todos los que sufrieron aquella época.

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